23/3/10

Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela

Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela
Por: Franz J. T. Lee 

(Reposición debido a su actualidad.)
Lunes, Agosto 30, 2004 - 15:00
Cmaq.net, Quebec, Canada.


Uno de los elementos q****************************************************************
uintaesenciales del sistema mundial capitalista – ideológicamente aplicado por la “oposición” en los medios masivos nacionales e internacionales, para “dividir y gobernar” el pueblo venezolano – es la discriminación social, es el racismo. En realidad, el racismo es el reflejo ideológico del mercado mundial, de la división internacional del trabajo, es decir, de la globalización y la viciosa lucha de clases a nivel global. En realidad, Racismo es Ideología por excelencia. Su realidad actual concreta es el fascismo global, es el Apartheid globalizado.



La discriminación social, el racismo, es una característica intrínseca de cualquier sociedad capitalista, igual que la explotación económica, la dominación política, la militarización destructiva y la alienación mortal. Todos ellos son elementos intrínsecos de nuestro sistema mundial y para erradicarlos se tiene que aniquilar el sistema laboral explotador entero. Como ideología no hay capitalismo sin racismo y vice versa; no importa la excusa que tengamos, el que favorece al capitalismo, siembra racismo; para eliminar cualquiera de los dos, tenemos que aniquilar los dos. Esto vale también para todas las cinco esencias capitalistas.



Hace mucho tiempo, en Venezuela, Andrés Eloy Blanco quiso que alguien le pintara “ángeles negros”, indicando que la Conquista Europea y la Cristiandad ya han pintado el racismo en nuestra propia esencia sagrada, en el propio alma de América Latina. En cuanto a la Revolución Bolivariana, la llamada del clarín, el toque de Diana tiene que ser: no me pintes ángel ninguno, ¡ni ángeles negros ni diablos blancos!



Lo peor que ha podido pasar en Venezuela fue que los oligarcas han comenzado a atacar la cara negra – la expresión de la esclavitud africana – de la Revolución Bolivariana, cuando han difamado con sus diatribas racistas y fascistas al Presidente Chávez. Sin embargo, a causa de una educación colonial para la barbarie y a pesar de experimentarlo a diario, muy pocos Venezolanos saben, qué es el racismo, qué es la discriminación social y qué son sus relaciones al capitalismo e imperialismo.



Por eso resumiremos aquí las raíces históricas y sociales del racismo. Resaltaremos sus funciones ideológicas, para demostrar que la Revolución Bolivariana no necesita ideología o educación ideológica ninguna, más bien tiene que desarrollar urgentemente su propia práxis científica y teoría filosófica, para contarle al mundo lo que está pasando aquí en América Latina.



El Concepto de “Racismo”



„Raza“, „prejuicio racial“, „discriminación“ y „racismo“, o incluso „racialismo“, son conceptos no-científicos, polidimensionales, muy vagos, que han causado muchas confusiones ideológicas y desastres sociales en los últimos tres siglos. Aunque Arthur J. de Gobineau publicó un manifiesto, “The inequality of the races“, (La desigualdad de las razas) (1) y Karl Marx y Friedrich Engels publicaron “The communist manifesto“, (El manifiesto comunista), (2) casi al mismo tiempo, a mediados del siglo 19, ninguno de ellos ha tratado una de las cuestiones cruciales, es decir, la relación entre la denominada “lucha racial“ y la lucha de clases, especialmente en el contexto del llamado „Tercer Mundo“. (3)



Sin embargo, no podemos disociar a estos autores de su contexto intelectual; ellos son productos de su época, no importa cuan críticos y revolucionarios hubieran podido ser. Esto vale también para nosotros, cuando besamos a “mi negra” o contamos chistes sobre Africa: Su nombre es “Negro” y su apellido “Mierda”; sólo nos imaginemos qué pensaría Nelson Mandela de nosotros – sobre este resultado de la educación “escuálida” puntofijista de décadas. Todo está bien con “mi negra” del propio corazón del Congo, sin embargo, cuando ella se presenta a sus futuros suegros, entonces empieza el verdadero drama racista.



En la época del “descubrimiento”, Europa occidental tuvo un desarrollo tecnológico y científico sin precedentes, acompañado por un fuerte sentimiento de „superioridad de la raza blanca“. Las ciencias sociales llevan el sello de esta arrogancia del hombre, y la antropología, etnología y sociología trataron de legitimar científicamente la hegemonía de Europa y la supremacía de la „raza aria“. Ya antes de la Revolución Francesa, grandes filósofos como Montesquieu y Voltaire habían echado las bases del „pensamiento racista científico“.



A pesar de que Carlos Marx hablaba de los “países bárbaros y semi-bárbaros dependientes de los países civilizados” (4) y descubrió un objeto de discordia en los rasgos “negroides” de su yerno Lasalle, no hay razón en absoluto para definir el socialismo científico, según fue desarrollado por él, como “ideología racista”. Sin embargo, tenemos que ver nuestros maestros dentro de su contexto histórico y criticarlos según las limitaciones de su conocimiento personal y histórico; sobre todo, uno se da cuenta de lo profundo que el “racismo” ha penetrado el propia “alma” de los seres humanos, viviendo bajo el capitalismo e imperialismo.



Arthur De Gobineau contribuyó mucho a la formulación del concepto del „arianismo“; para él, todas las „civilizaciones“ y culturas antiguas y modernas eran „la creación del hombre blanco, la única historia era la historia del hombre blanco“. (5) Ahora bien, la historia de las culturas „no blancas“ era prácticamente desconocida en Europa antes de 1847, y a partir de este momento, nos encontramos con una afirmación controversial en el Manifiesto Comunista: „La historia de todas las sociedades pasadas es la historia de la lucha de clases“. (6) En una carta a A.H. Starkenburg, Engels llegó al punto de afirmar: „Consideramos, que las condiciones económicas son el factor que, en última instancia, determina el desarrollo histórico. Pero, la raza es en si, un factor económico“. (7)



Estos ejemplos promueven la pregunta crucial: La cuestión no es, si se debe tratar las “razas” de manera igual o no, o si las “razas” son iguales o no, sino la verdadera pregunta es, si la categoría “raza”, que es la base del “prejuicio racial” o del “racismo”, es científicamente válida. Ahora, la existencia de los “fantasmas”, “ángeles” o “demonios” no se ha verificado en la realidad física, sin embargo ellos existen intelectual y espiritualmente en las mentes de millones de seres humanos latinoamericanos. De manera similar, las “razas” y el “racismo” son realidades sociales de nuestra época. El problema no consiste en demostrar, que realmente existen, sino que son seudo-conceptos, parte intrínseca de la ideología burguesa y oligárquica, que opera con categorías científicamente no válidas.



En Venezuela, todas estas categorías son necesarias para racionalizar el dominio oligárquico, es decir, la explotación económica, y para mantener el status quo de la hegemonía “blanca”. Conste, que en nuestros tiempos, podemos encontrar el fenómeno al revés, por ejemplo la constitución de una supremacía “negra” en la Guyana de Forbes Burnham sobre la mayoría indo-guyanés, y parcialmente en la Sudáfrica de hoy, sobre la anterior clase dominante “blanca”. Solamente teniendo este punto bien claro, podemos analizar el “racismo” contemporáneo en todas sus facetas, disparado desde la Plaza Francia.



“Raza”, “Prejuicio Racial” y “Racismo”



El concepto „raza“, en su uso actual, apareció por primera vez en 1684. El médico y viajero francés, Francois Bernier, quien escribió sobre „cuatro o cinco razas de pueblos, cuyas diferencias son tan obvias, que por lógica deberían ser usadas como base para una nueva división del mundo“. (8) El verdadero fundador de la doctrina de la „raza“, posteriormente desarrollada como ideología, fue el científico natural sueco, Carl von Linné. En la décima edición revisada de su famoso libro, “Systema Naturae”, en 1758, dividió la especie humana en cuatro „razas“ principales, según sus características físicas, psicológicas y sociales: Indios, Europeos, Asiáticos y Negros. (9)



Debido a las contribuciones de Houston Chamberlain, G.V. de Lapouge y de Gobineau, con el tiempo, una serie de ideólogos „racistas“ enunciaron tres grupos de „raza“ principales: caucasoide, mongoloide y negroide. Estos, a su vez, se subdividieron en varios grupos; la famosa „raza aria“, por ejemplo, es sólo una subdivisión. (10)



Los descubrimientos científicos fueron aprovechados para respaldar la teoría de la „superioridad de la raza blanca“. El libro de Charles Darwin “El origen de las especies. La preservación de razas privilegiadas en la lucha por la existencia” (1859), dio un gran ímpetu a las doctrinas de „raza“; hasta Marx quedó fascinado con este libro de Charles Darwin, obviamente por otras razones, e incluso quiso dedicarle el segundo volumen de El Capital. Darwin y Herbert Spencer relacionaron la teoría de la evolución con la teoría de la „raza“, lo que dio lugar al „darwinismo social“, tendencia que aplica la teoría de la selección biológica al proceso histórico-social y que posteriormente encontró aplicación en el nazismo y el apartheid, en ideas como el „herrenvolk“ (raza superior), „raza aria“ o „pureza de raza“. (11)



Cuando las leyes de la genética de Mendel demolieron los criterios antropológicos de la definición de „raza“, los científicos „racistas“ biologo/geneticistas, tuvieron que buscar refugio en el campo de la sociología. Con el descubrimiento de los ‘pools’ de genes, se extendió el término „razas sociológicas“, (12) debido a que el mecanismo de herencia biológica hizo insignificante el concepto antropológico de „raza“. Del término „razas sociológicas“, fue inferido „prejuicio racial“, especialmente por los científicos alemanes nazi, y luego por sus pupilos, los científicos sudafricanos „afrikaner“ (boers).



„Antipatía de grupo“ en las Antiguas Civilizaciones



„Civilización“ es un concepto que fue creado al mismo tiempo que el de „raza“. Tiene muchas connotaciones „raciales“ porque presupone la existencia de pueblos „civilizados“ e „incivilizados“. Actualmente, de manera racista, en sus “nuevas guerras”, Bush usa este concepto contra los “bárbaros árabes”.



Basta con leer las obras de Hegel, Marx, Engels, De Gobineau o Darwin para comprender la manera de cómo fue utilizado este término contra pueblos realmente altamente desarrollados en Africa, en América Latina y en Venezuela.



En el caso de Egipto por ejemplo, una tercera parte de la población egipcia estaba integrada por pueblos „negroides“, algunos faraones eran de origen „negro“ y en una época reinó en Egipto una dinastía etíope. Los gobernantes egipcios habían esclavizado pueblos de muchos otros países, entre ellos, Africanos del Sur, Nubios y Etíopes. Las clases dominantes hablaban muy despectivamente de estos últimos, pero las relaciones sociales en la sociedad de amos de Egipto no tenían nada que ver con “prejuicio racial”. Tenemos muchos testimonios de cómo los egipcios se mezclaron libremente con sus vecinos, esclavos o hombres libres.



En las antiguas civilizaciones griegas también encontramos patrones sociales similares. Para Platón, Heráclito o Aristóteles, los esclavos no eran ciudadanos de las ciudades-estados, (polis) y en todos sus trabajos encontramos referencias despreciativas respecto a ellos, por ejemplo, los llamaron “herramientas que hablan”.



Esto valía, sin embargo, para los esclavos blancos proveniente del Norte; el “prejuicio racial” no fue un factor relevante. Los griegos helénicos constituían una mezcla cultural, y la división básica era simplemente: griegos y bárbaros. Estos últimos eran los que ni hablaban griego ni poseían una cultura griega. Pero los Griegos fundaron colonias, animaron a los “bárbaros” a participar en la cultura griega, los casaron libremente y una vez que adquirieron un conocimiento laboral de la cultura griega, todos los Europeos, Asiáticos y Africanos fueron incluidos en el sonoro concepto de “Hellas”. Los viajes africanos pre-colombinos, el comercio trasatlántico de esclavos, el origen del mercado mundial, el infamoso “Triángulo de Bermuda” capitalista, todos nos vinculan aquí en Venezuela con esta herencia cultural africana, con la revolución mundial permanente.



En la época del Imperio de Alejandro Magno, surgió una nueva cultura y clase dominante Greco-Oriental, en base de todas las civilizaciones dentro del imperio. La distinción de clase entre la clase gobernante y los nativos no-helenizados era una propiedad, un tipo de herencia, no una división “sociológico-racial”.



En el gran Imperio Romano que seguía, de manera similar, los esclavos no diferían en apariencia de sus amos, o de los “hombres libres”. En Roma, la norma de la superioridad era un atributo cultural o de clase, y con el crecimiento del imperio, la distinción básica de la ciudadanía Romana fue extendida a toda persona nacida libre en los diferentes municipalidades.



En su famoso libro “Casta, Clase y Raza”, Oliver Cromwell Cox concluyó: “Al parecer no existe una base para imputar un antagonismo racial hacia los Egipcios, Babilonios y Persas”. Según manifestó Corinne Brown, “es importante resaltar el hecho de que el prejuicio racial, tal como nosotros lo conocemos, no existía antes de la época moderna”.



Esclavitud y “Racismo”



Desde el Imperio Romano, a través de las invasiones “bárbaras” de Europa, el reino de los musulmanes y hasta la época del dominio del Catolicismo Romano, la racionalización dada a la esclavitud no era el color del esclavo, sino su cultura o religión. Incluso en el siglo 15, cuando comenzó el Comercio de Esclavos trasatlántico, los Africanos no fueron esclavizados por ser negros, sino porque no eran Cristianos, y por razones económicos. Según el entonces Presidente de Trinidad y Tobago, Eric Williams, en su libro “Capitalismo y Esclavitud”:



“En el Caribe la esclavitud ha sido identificada demasiado estrechamente con “lo negro”. Por consiguiente, se le ha dado una tergiversación racial a algo que básicamente es un fenómeno económico. La esclavitud no nació del racismo: más bien el racismo era la consecuencia de la esclavitud. El trabajo no libre en el Nuevo Mundo era de color marrón, blanco, negro y amarrillo; católico, protestante y pagano”. (13)



Antes de que la esclavitud se convirtió en el “gran negocio”, la buena voluntad de un esclavo Africano en convertirse en Cristiano, fue suficiente para lograr su emancipación. Después del desarrollo de la ideología “racial”, (el esclavo) no tenía ninguna posibilidad de cambiar sus genes, y el estado de esclavo era idéntico con ser negro, y luego con ser “de color” o amarrillo.



Durante la “época del descubrimiento” y el Comercio de Esclavos trasatlántico, los mismos lenguajes Europeos se convirtieron en vehículos del “racismo” emergente; entró en cuentos, rimas y canciones para niños. Surgieron los “Diez Negritos”, el “Struwwelpeter”, los “Bimbos”, etc. La palabra “negro” nunca se utilizó en Africa antes del siglo 15, especialmente en la “Africa Negra”, pero desde entonces “negro” y “negrero” se convirtieron en palabras comunes y corrientes.



El “Negro”, como indica su designación colonial, se diferenciaba de su amo blanco por el color de su piel – negro. A través de las décadas, las injustas connotaciones del estado de esclavo fueron transferidas a cualquier persona negra y finalmente a cualquier persona “no blanca”. Ya hemos visto, cómo Bernier, de Gobineau o Linné en aquél entonces habían elevado a los “Europeos” de piel blanca a la “superioridad” y degradado los “Negros” a la “inferioridad”, usando éstas como seudo-categorías en sus “doctrinas raciales”. Sin embargo, el “racismo”, igual que el capitalismo mismo, tenía un largo proceso de desarrollo histórico; sólo en el siglo 19, cuando el capitalismo había ganado poder económico y político, el “racismo” alcanzó madurez como parte de la ideología general, que dio las racionalizaciones para la discriminación social colonial y para la división del trabajo a nivel internacional. (14)



Capitalismo y “Racismo”



En cuanto a la génesis del “racismo” y su relación al capitalismo, citaremos de un discurso del autor (Franz J.T. Lee), celebrado en varias universidades de Alemania en octubre de 1976:



“El ‘odio de raza’ ...como derivado del ‘subdesarrollo’ de Africa y del ‘desarrollo’ de Europa surgió y se convirtió en la marca de distinción de las relaciones sociales entre hombres de diferente pigmentación. Por eso, el concepto ‘Negro’ adquirió su contenido histórico discriminatorio...



El ‘Racismo’ está vinculado estrechamente con la génesis del capitalismo mundial; funciona como disfraz, como racionalización para los crímenes bárbaros de la época colonial... Pero también tiene una función en casa, en los países metropolitanos; los miembros comunes de la ‘raza mayor’ se encuentran en los escalones sociales más altos del mundo, más alto que los ‘aborígenes’, los ‘bosquimanos’, los ‘Negros’, los ‘Pieles Rojas’, etc.” (15)



En resumen y como expresado anteriormente, el “racismo” y el “capitalismo” poseen una génesis similar. No puede haber “racismo” sin “capitalismo” y no puede haber capitalismo mundial sin “racismo” internacional. El “racismo” es producto directo de la evolución del colonialismo e imperialismo; o está abiertamente presente o potencialmente latente en todos los países capitalistas. Por dondequiera que el capitalismo florece como “neocolonialismo” en el llamado “mundo en desarrollo”, el “racismo” en sus formas modernas, con nuevas caras y disfraces es virulento y contagioso.



La ideología capitalista usada por la “oposición” en Venezuela – contra las clases desposeídas, que apoyan a la Revolución Bolivariana – es “racismo” puro. Sus diatribas violentas, donde llama a la “desobediencia civil” o a la “insurrección social” contra un gobierno legítimo y democrático, sus ataques racistas y fascistas contra Chávez, demuestran su esencia capitalista sanguinaria. No les importa los millones de las masas empobrecidas de América Latina, sólo ve “recogelatas”, la “chusma del mundo”, “herramientas que hablan”.



Por primera vez en Venezuela, la Revolución Bolivariana le ha dado dignidad y valor humano a la multitud empobrecida, le habilita una participación en su propio destino. Esto es demasiado para la “coordinación democrática” fraudulenta del racismo, para la Norteamérica Corporativa corrupta “democrática”; ellos tienen que parar esto por todos los medios violentos, por medio de un “ancien regime” de 10 o 20 años de terror, de dictadura.



Sin embargo, no volverán, la Revolución Bolivariana los ha dejado atrás, ha pasado el Rubicon el 15 de agosto de 2004. El Presidente Chávez ya no reconoce su existencia, ahora los zombis pueden diezmarse uno al otro, pueden disfrutar las “balas de plata” del Renacimiento y de la Emancipación revolucionarios.



(Si es necesario, se pueden solicitar todas las citas de este artículo a través del correo electrónico.)

Notas



(1) A. J. de Gobineau. The Inequality of the Races, traducido por Adrian Collins, Noontide Press, Los Angeles, 1969.

(2) Karl Marx and Friedrich Engels. Manifesto of the Communist Party (1848), Progress Publishers, Moscow, 1969.

(3) Véase Carlos Moore, Were Marx and Engels White Racists?, An IPE Publication, Chicago, 1972.

(4) Marx and Engels, op. Cit., p. 47.

(5) De Gobineau, op. cit., pp. 210-212.

(6) Marx and Engels, op. cit., p. 40.

(7) Tomado de Marx y Engels, Oeuvres Choisies, edition du Progres, Moscow, 1955, Vol. Il, p. 554 (traducción del autor). En nuevas ediciones y las obras traducidas de Marx y Engels, especialmente la famosa Marx-Engels-Werke (MEW) muchas de las alusiones „raciales“ o „racistas“ originales han sido omitidas.

(8) Michael Traber. Rassismus und weiße Vorherrschaft, Laetare/Imba, Nürnberg/ Freiburg i. Ue., 1971. p. 14.

(9) Ibid., p. 15.

(10) Ibid, pp. 187-215. Otros antropólogos que describieron las diversas „razas“, fueron Desmoulin (1826), Bory de St. Vincent (1827), J.B. Fischer (1829), Deniker (1899), von Eickstedt (1934) y Biasutti (1943).

(11) Antropologie op. cit.. pp. 189-190. dtv-Lexikon zur Geschichte und Politlk Im 20. Jahrhundert, Band 3, dtv, München, 1974, pp. 666-667. Ver también Georg Lukács, El asalto a la razón, Barcelona, Grijalbo, pp. 538-617.

(12) No Sizwe, One Azania, One Nation, Zed Press, London,1979, pp.132-136.

(13) Eric Williams. Capitalism and Slavery, André Deutsch. London, 1975. p.7.

(14) Breitman, op. cit., nos brinda una descripción detallada del proceso durante el cual el estatus del esclavo se transformó en ser „negro“.

(15) Franz J. T. Lee. Das Südliche Afrika auf dem Weg zur Befreiung, eine ASTA Broschüre, Technische Universität Hannover, 1976. p.6. Conferencia del autor en varias Universidades de la República Federal Alemana.
Véase:
http://www.cmaq.net/es/node.php?id=17964
http://www.franz-lee.org/files/pandemonium01039.html

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