4/10/09

Afganistán, Pakistán, Irak: "camino de perdición"



Afganistán, Pakistán, Irak: "camino de perdición"

Remedando la película de Sam Mendes, los diferentes conflictos en los que se haya inmerso el Imperialismo, marcan el avance hacia su abismo, su particular "camino de perdición"

Para apagar los fuegos que le amenazan el Imperialismo siempre usa los mismos uniformes.
Marat | Asaltarloscielos | 9-9-2009 a las 7:01 | 671 lecturas | 1 comentario
www.kaosenlared.net/noticia/afganistan-pakistan-irak-camino-perdicion

Recientemente, dos interesantes artículos han precedido a este en su enfoque regional sobre la vorágine a la que se encuentra el declinante Imperio USA (“La tormenta de fuego que viene”, de Immanuel Wallerstein y “Obama: necesidad de la guerra en Afganistán: ¿la continuación de la política democrática?” de Franz J. T. Lee).

Este es un intento particular de avanzar nuevas reflexiones, siguiendo sus orientaciones generales.


El triángulo, no geográfico, pues tiene a Irán, aún en paz, como momentáneo y débil cortafuegos del incendio en Asia central, empieza a tornarse la peor pesadilla que nunca pudieran llegar a imaginar los Bush, Rumsfeld, Cheney y su comparsa europea.

Desde finales de 2007 las noticias que llegaban a los países de la alianza invasora en los territorios de Irak y Afganistán empezaban a resultar inquietantes y a crear dudas entre los optimistas de la idea de acortar el proceso de intervención en ambos países y de que los militares pakistaníes, con un Musharraf ya por aquél entonces en la cuerda floja, pudieran controlar la situación en aquél país.

a) Pakistán:

El 27 de Diciembre de 2007 había sido asesinada Benazir Bhutto, la opción de los países occidentales para una salida democrática y modernizadora en Pakistán, en unas circunstancias aún no suficientemente aclaradas. Había sido acusada por diversas fuentes de apoyar durante su gobierno de 1993 a 1996 a los talibán afganos. Ello debe de ser entendido por la ligazón directa de dicho grupo de estudiantes islámicos a la etnia pastún, mayoritaria en Afganistán y muy arraigada en el Norte de Pakistán. El objetivo de Buttho de ser ciertas aquellas acusaciones, vinculadas a la CIA, sería el de mantener la precaria estabilidad en su país.

Con anterioridad a esta fecha y de modo mucho más acusado durante el 2008 y 2009 los atentados en Pakistán por parte de talibanes refugiados de la guerra afgana y de simpatizantes pakistaníes conformaban un reguero de centenares de muertes y de inestabilidad en un país en el que los militares vendían armas a los rebeldes y eran vistos como un aliado poco fiable para los intereses del imperialismo USA. Ello hasta el punto de que tiempo antes de la dimisión forzada del dictador Musharraf, el gobierno USA y el Pentágono llegaron a plantearse abiertamente la intervención en aquel país. El general no les parecía un aliado seguro y la situación se planteaba más que preocupante, especialmente si se tenía en cuenta que Pakistán posee la bomba atómica. Un país ya sobradamente inestable por sus litigios y encontronazos bélicos con la India, por el territorio secesionista de Cachemira.

De hecho, durante 2009 aviones no tripulados de las fuerzas de inteligencia militar y de “apoyo” al gobierno pakistaní actuaron en varias ocasiones produciendo decenas de muertes en zonas de dicho país controladas, en la práctica, por la insurgencia fundamentalista islámica. Ello con el “demócrata” presidente Obama en el poder. La “doctrina del destino manifiesto” de Roosevelt no ha dejado de cabalgar en cualquier rincón del mundo en el que se pusieran en peligro los intereses USA desde entonces (1904)

El 12 de agosto de este año milicias progubernamentales pakistaníes se enfrentaban con talibanes en la región de Waziristán Sur, cerca de la frontera con Afganistán con el resultado de más de 100 personas muertas entre uno y otro bando.

La situación pakistaní es ya, de hecho, un avispero en el culo del Tio Sam y sus consecuencias son de un efecto devastador porque Pakistán es el vecino de Afganistán y la porosidad de sus fronteras muestra la capacidad de atacar y replegarse posteriormente por parte del fundamentalismo islámico del norte en territorio más seguro.

b) Afganistán:

En Noviembre de 2007 el ICOS (Consejo Internacional de Seguridad y Desarrollo) informaba que los talibanes controlaban el 54% del territorio afgano, un dato que pasó desapercibido para la opinión pública mundial y específicamente de las poblaciones de los países de las fuerzas ocupantes de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán), la fuerza militar de la OTAN allí.

La cuestión empezó a adquirir mayor relevancia y un tono más preocupante cuando en Diciembre de 2008, la misma fuente, ICOS (conocido antes como «The Senlis Council», un centro de estudios especializado en programas de seguridad global, con sede en Londres, París, Bruselas y Río de Janeiro y plataformas de investigación en Afganistán, Irak y Somalia) filtraba a algunos de los principales medios de comunicación del mundo que los talibán controlaban ya el 72% del territorio afgano y que cercaban a la capital, Kabul, por tres de los cuatro accesos a la misma. Sólo el del norte era entonces seguro.

De entonces acá las cosas no han hecho más que empeorar para el Tio Sam. Los ataques frontales, confuerzas masivas y todo tipo de armamento, incluido el aéreo y con tanques a los talibanes de los meses que van de Mayo a Julio del 2009 sólo buscaban despejar espacios en los que colocar colegios electorales, para la farsa “democrática” que la OTAN pretendía en Afganistán, toda vez que cerca del 80% del territorio afgano estaba ya en manos de los insurgentes.

Los resultados han sido poco halagüeños para las fuerzas de ocupación y las débiles tropas regulares e irregulares del gobierno afgano y sus aliados, los señores de la guerra. Ni el despeje militar ha sido eficaz, toda vez que los cálculos más optimistas establecen que no han podido montarse urnas electorales en más de un 40% de los casos previstos y que en cerca de un 50% de aquellos lugares en los que se establecieron lugares de votación no concurrió un solo votante, ni los resultados del ataque por tierra y aire han encontrado otra respuesta que la combinación devoluciones de ataques suicidas y selectivos de los talibanes a enclaves militares teóricamente bien protegidos –provincia de Herat, de “protección” española, con ataques cerca del aeropuerto militar, carretera a Jalalabad este, región centro-meridional de Uruzgán, atentado a las puertas del cuartel general de la OTAN en Kabul, ataque suicida ante una mezquita en la provincia oriental de Laghman, contra edificios gubernamentales en Pule Alam, al sur de Kabul, en el valle del río Helmand,...la lista es inacabable- Y los datos de muertos y heridos de las fuerzas ocupantes y los soldados regulares del gobierno afgano muestran un goteo inacabable, aunque bien administrado por la censura de la ISAF hacia sus periodistas empotrados y por los gobiernos de los países de la OTAN invasores hacia los medios de sus respectivos países.

El propio general McChrystal, jefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán admite que los ataques talibanes se han multiplicado en los meses de finales de la primavera y los primeros del verano de 2009 por seis. Y su diagnóstico es más bien pesimista: “aún podemos ganar esta guerra pero hemos de concentrarnos en la seguridad en las zonas que controlamos y enfatizar los aspectos políticos y civiles”. Más claro fue con anterioridad el general de brigada Mark Carleton-Smith, el máximo responsable de la misión militar británica en Afganistán, afirmó sin rodeos a un periódico que "no vamos a ganar esta guerra". El general Jean-Lois Georgelin, jefe de Estado Mayor francés, expresó lo mismo con otras palabras: "No hay solución militar a la crisis afgana".

De hecho, los discursos de los gobiernos intervensionistas están oscilando entre la necesidad del envío de más tropas (España, Italia) y el rechazo a hacerlo, cuando no la clara constatación de que pronto llegará la hora de traspasar la responsabilidad de la seguridad del país al gobierno afgano y sus ineficaces tropas y plantearse la salida del país (Alemania, Francia, Gran Bretaña). Varios de los abiertamente pesimistas han de afrontar pronto citas electorales internas. El hecho de que exista controversia abierta entre los socios y que estén ganando las posiciones menos optimistas indica el estado de las cosas en el país afgano.

La baja moral de los distintos contingentes internacionales de soldados de la OTAN parece ser un buen indicador al respecto. El progresivo cambio de las opiniones públicas de dichos países empieza a mostrar que se resquebraja la eficacia de la censura sobre lo que allí está sucediendo. Desgraciadamente a la gran mayoría de dichas opiniones públicas parece importarles muy poco la situación de los derechos humanos y los crímenes cometidos no sólo por los talibanes sino también por los ocupantes y las tropas fieles a Karzai y sus aliados afganos. Lo que parece importar, de verdad, obedece más bien a causas de consumo interno de los países ocupantes: se incrementan las víctimas militares de la soldadesca allí enviada.

Evidentemente la izquierda de los países occidentales tiene una ardua labor por delante: didáctica sobre la situación real afgana y movilizadora contra la ocupación y por el derecho de los afganos a resolver sus propios conflictos sin ingerencia extranjera alguna de las potencias imperialistas. La apertura selectiva de la información en estos países respecto a las masacres de la OTAN contra la población civil afgana y la mascarada electoral puede ser de ayuda para la izquierda y los partidarios de la paz pero es insuficiente para movilizar por sí mismas a las opiniones públicas occidentales, absolutamente “apesebradas” y acríticas ante tantos años de mentiras. Sólo el esfuerzo militante puede compensar dichas carencias.

c) Irak:

Tras los aparentes éxitos del gobierno títere de al Maliki y del general Petraeus, anterior jefe de las fuerzas ocupantes, de dividir a los distintos sectores de la resistencia afgana, atrayéndose a algunos de ellos y tratando de concentrar sus esfuerzos en golpear a baasistas, nacionalistas y partidarios de AlQaeda, entre otros, pareció posible un cierto control de la seguridad en el país, hasta el punto de que los golpes contra la insurgencia durante 2007 y 2008 redujeron considerablemente el número de atentados y acciones armadas de los rebeldes y crearon el espejismo de la posibilidad de una cierta reconciliación nacional (amnistía selectiva hacia los sectores de los insurgentes que se desmovilizaban y pasaban a combatir a sus antiguos compañeros de armas) y el inicio de las labores de reconstrucción del país. Se llegaron a organizar a principios del 2009 simulacros selectivos de promoción del turismo de elite hacia Irak (hombres de negocio “reconstructores”).

Pero la retirada de algunos miles de efectivos norteamericanos de Irak (aún continúan 100.000 soldados USA, además de los de otras potencias ocupantes) para concentrarse en el avispero afgano y la “devolución” de la soberanía al ejercito iraquí en materia de lucha contra la insurgencia está invirtiendo la situación a momentos anteriores a dichas expectativas optimistas de control de la seguridad interior.

Se sabe que históricamente el ejercito iraquí ha sido el primer proveedor de armas de la insurgencia, mediante la venta de las mismas a la resistencia.

Por otro lado, el ejercito iraquí fue reconstruido sin contar con los mejores cuadros militares baasistas, los cuáles fueron depurados junto con el resto de miembros de la administración del antiguo Estado. Es un ejercito enormemente ineficaz, inexperto, corrupto, débil, mal pagado y desmoralizado. Entre sus oficiales no faltan quienes son conscientes de que la invasión fue inmoral, injustificada y criminal y hay sectores importantes que simpatizan abiertamente con la resistencia.

En este contexto de recuperación de la iniciativa militar al ejercito y el gobierno iraquí, a los soldados norteamericanos les queda una función secundaria, de refuerzo y de subsidiareidad en cuestiones logísticas y de inteligencia militar.

No puede olvidarse tampoco que la sociedad iraquí es consciente de que la reconstrucción del país está resultando un fracaso y de que la riqueza nacional (las concesiones sobre la explotación del petróleo) está siendo explotada como botín de las empresas multinacionales de los países ocupantes, sin que reviertan dichos beneficios en el país.

¿Consecuencia de todo ello? La segunda mitad de 2009 está siendo tan activa para la resistencia como los primeros años posteriores a la invasión. El Presidente Barak Obama empieza a ser consciente de que sus promesas de dejar un país en paz y de “arreglar” la patata caliente que le dejó su antecesor en la Casa Blanca es un sueño que se empieza a tornar en pesadilla.

El movimiento mundial del NO A LA GUERRA, iniciado antes de la invasión de Irak, parece haber olvidado que, aunque los nuevos aires que auparon al nuevo Cesar del Imperio parecían prometer unas palabras de paz y amor universales de telepredicador, aún hay un país que resiste dolorosamente a una criminal invasión y al genocidio de un pueblo por parte del Imperialismo.

Es cierto que aún permanecen sectores vigilantes que denuncian valientemente pero con escaso eco social la vigencia del crimen. Pero los millones de ciudadanos y los intelectuales y artistas que, en su día dijeron NO en las calles ahora están en casa, aún convalecientes de la estrategia hipnótica de los poderes fácticos del capitalismo con la promesa de un nuevo Mesías, que se ha tornado en un Tio Tom obediente de dichos poderes.

La misma demanda movilizadora que cabe hacer para la cuestión afgana cabe reavivar para la iraquí, por mucho que se haga doblemente difícil, especialmente cuando algunas opiniones públicas (la española entre ellas) creen que poco hay que reclamar, una vez que se retiraron sus tropas de Irak (para mandarlas a Afganistán, por cierto).

d) Y en todo este contexto, ¿qué está pasando en Latinoamérica?

¿Es casual que Colombia se vaya a convertir en una superbase militar de los USA con la coartada de la lucha contra la droga casi simultáneamente que el realismo del Imperialismo respecto de los países antes citados de Asia Central empieza a ganar terreno?

No lo creo. Al menos cuatro razones, y espero que el lector inteligente sepa encontrar algunas más, avalan este carácter no fortuito ni accidental de una estrategia de retirada de la influencia militar en una zona y de refuerzo en otra del Planeta.

§En primer lugar ambas son zonas de grandes reservas de hidrocarburos. Irak en petróleo y Afganistán tránsito del proyectado y aún no construido gaseoducto transcaucásico, por un lado. Y Venezuela, Bolivia y Ecuador, por otro; países que han realizado políticas renacionalizadoras de su sector energético e impuesto a las multinacionales extranjeras que explotan las reservas petrolíferas y gasísticas condiciones contractuales mucho más dignas que en el pasado. La posibilidad de perder influencia económica en una zona haría acuciante reconquistarla en la otra.

§En segundo lugar, se trata de zonas del mundo que escapan o están escapando a la influencia geoestratégica del imperialismo. Perder un escenario especialmente difícil para USA (parte del mundo islámico) podría compensarse con no perderla decisivamente en su espacio de influencia históricamente natural (América para los americanos de la Doctrina Monroe).

§En tercer lugar, en una época de clara pérdida de hegemonía económica de USA, que ha de compartir su poder con otras potencias internacionales y regionales (China, emergencia de nuevas potencias económicas), sólo el poder militar podría compensar, en parte, ese descenso de poder. Lo bélico como chantaje que frene la pérdida de sujeción de la periferia respecto al centro económico.

§En cuarto lugar, el complejo militar-industrial es un elemento clave y decisivo de la economía USA y de su estrategia de poder exterior. Perder la influencia y la capacidad de generar beneficio económico y militar en ambos territorios a la vez sería un desastre sin paliativos para el Imperialismo.

La conclusión es evidente: Latinoamérica es el jardín trasero que USA no puede perder sin que la más que posible pérdida de influencia en Asia Central y, en cascada, del resto del mundo musulmán acabe por convertirla en una potencia de segunda categoría.

e) ¿Qué puede extraer la izquierda revolucionaria de todo ello?:

Hay un conflicto global que el Imperialismo intenta regionalizar y parcelar para limitar el tsunami que se le viene encima.

Parcelar las luchas, limitarse a una guerra de posiciones cuando la realidad la está transformando en un conflicto de frentes, invirtiendo la terminología de Gramsci, sería un error. Nos haría perder perspectiva y visión del futuro que se dilucida.

 

La lucha por la paz, la democracia política, social y económica en todos los países del mundo, el enfrentamiento contra el Imperio, invertir la correlación de fuerzas de los sectores del progreso frente a los de la reacción exige una visión integral y general de lo que se dilucida en los próximos años.

 

Eso sí, evitando caer en la miopía de considerar progresista a todo lo que se opone a los designios USA, defendiendo valores y proyectos propios y no subsidiados a los intereses coyunturales y particulares de países enemigos del Imperialismo pero reaccionarios en sus gobiernos.

Hacer antiimperialismo USA no debe conducirnos a apoyar los intereses de otras potencias emergentes que intentan sustituir un Imperio por otro. Un mundo multipolar puede que sea más inseguro pero es evidentemente más democrático en términos de realidad internacional y da más juego a las fuerzas del progreso y la izquierda transformadora, ya que impide un poder absoluto y un centro único.

Lo mismo cabe decir de las alianzas entre gobiernos revolucionarios y/o de izquierda transformadora y de países con gobiernos que representan valores reaccionarios. Lo que son intereses de Estado y de política internacional (realismo político) puede tener un encaje en términos gubernamentales pero no puede crear dependencias en la estrategia transformadora de las fuerzas de izquierda, si no desean éstas quedar invalidadas como tales. Subsidiar el proyecto de un movimiento a los intereses de un Estado, por avanzado y progresista que éste sea sólo podría conducir al fracaso de dicho movimiento por pérdida de credibilidad.
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Comentarios (1)

#1.- Ke mal rollito.

masseti|10-09-2009 12:45

Uy, uy, que mal rollito, sobre todo teniendo en cuenta que si los talibanes se hacen con el poder en Paquistan, el premio gordo son las armas nucleares.
Al gobierno y al ejército paquistaníes esto les importa bien poco, ya que su peor enemigo son los ejércitos hindúes desplegados en Cachemira.
En cuanto a Irak, los americanos saben que si se piran de allí les puede suceder lo mismo que en Vietnam, es decir, que su gobierno títere se les valla a tomar por culo...Que mal os veo,Yankies!!

http://www.kaosenlared.net/noticia/100974/afganistan-pakistan-irak-camino-perdicion

1 comentario:

  1. Este analisis sobre la historia del capitalismo hasta la actualidad es una informacion sumamente importante que seria bueno que todo el que tenga accseso al documento saque un tiempito para leer y analizar esta Valiosa informacion. Tenemos a Nuestra verdadera Hermana,Venezuela amenazada de un genocidio brutal el cual ha tenido como ante sala la campa~a bajuna desacrditando a Chavez para ganarse adeptos. Todos debemos comprometernos con nuestro hermano pais y sacar a la luz esta valiocisima informacion en pro de la verdad y el amor como hermanos latinoamericanos que somos. Felicito a las personas envueltas en este analisis.

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